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Kolašin y el interior de Montenegro: la montaña sin turistificar

A 70 kilómetros del litoral existe un Montenegro completamente diferente: el Parque Nacional de Biogradska Gora, uno de los últimos bosques primarios de Europa, y una villa de montaña sin la presión turística de la costa.

Por Far Guides ⏱ 5 min 10 de agosto de 2026
Kolašin y el interior de Montenegro: la montaña sin turistificar

La carretera que sube desde Podgorica hacia el norte atraviesa primero las afueras industriales de la capital, luego los olivares y viñedos de la cuenca del Morača, y después, en un giro que parece anunciar un cambio de capítulo, entra en el cañón del río Morača. Las paredes de roca caliza se cierran sobre la carretera durante kilómetros, con el río verde esmeralda discurriendo treinta o cuarenta metros más abajo. Y de pronto, el cañón se abre y se llega a Kolašin: una villa de montaña a 950 metros de altitud, con la temperatura tres o cuatro grados más baja que en la costa y el olor del pino negro en el aire.

Kolašin tiene cuatro mil habitantes y una función doble: estación de esquí en invierno —con las pistas del Bjelasica y el Sinjajevina a pocos kilómetros— y base de senderismo en verano. No es un destino de turismo de masas. Los precios del alojamiento son entre un cuarenta y un sesenta por ciento más bajos que en la costa. La oferta gastronómica es honesta —tabernas locales con cordero, queso y vino Vranac— sin la inflación de los menús turísticos de Budva o Kotor.

El Parque Nacional de Biogradska Gora

A unos veinte kilómetros al este de Kolašin, el Parque Nacional de Biogradska Gora guarda uno de los tres últimos bosques primarios de Europa. Los otros dos están en Białowieża —en la frontera entre Polonia y Bielorrusia— y en Perućica, en Bosnia. Biogradska Gora tiene unas mil seiscientas hectáreas de bosque que ningún hacha ha tocado en siglos: hayas de trescientos años, arces centenarios, abetos que superan los cuarenta metros de altura, con un sotobosque tan denso que en algunos tramos impide ver el cielo.

El corazón del parque es el lago Biograd, un lago glaciar de casi cuatro kilómetros de perímetro situado a mil ochenta y cuatro metros de altitud, rodeado por ese bosque primario en tres de sus orillas. El lago tiene aguas transparentes y frías incluso en agosto. La senda que lo rodea —unos cuatro kilómetros, plana y bien marcada— es la excursión más popular del parque y la más accesible para cualquier nivel físico. El reflejo del bosque sobre el agua en los días sin viento, con los hitos de las cumbres del Bjelasica al fondo, crea una imagen que la fotografía raramente consigue capturar con fidelidad.

Hay sendas más largas que penetran en el interior del bosque primario y llegan hasta las cumbres del macizo, con vistas sobre el cañón del Morača y, en días claros, hasta el lago Skadar. La entrada al parque cuesta tres euros; el aparcamiento en la entrada es de unos dos euros adicionales.

El monasterio de Morača

A treinta kilómetros al sur de Kolašin, en un rincón del cañón del Morača que el sol de la tarde ilumina con una luz lateral intensa, el Monasterio de Morača es uno de los más bellos de Montenegro. Fue fundado en 1252, lo que lo convierte en uno de los más antiguos del país, y ha sido destruido y reconstruido varias veces aunque los edificios principales conservan elementos del período medieval.

Los frescos del siglo XVI que decoran el interior de la iglesia principal —representaciones de la vida de San Elías el profeta, con una calidad pictórica sorprendente para un monasterio de montaña— son el principal motivo de visita para los amantes del arte. La paleta de colores, el tratamiento de las figuras y la capacidad narrativa de los ciclos de frescos son comparables con los grandes conjuntos de frescos medievales de la región. El contexto que los rodea —las paredes de roca del cañón, el río que se escucha sin verse desde el interior del monasterio, el silencio del lugar— amplifica su efecto.

El tren como experiencia

La línea de tren que conecta Podgorica con Kolašin —y que continúa hasta Belgrado— es una de las rutas ferroviarias más espectaculares de Europa. El trayecto desde Podgorica hasta Kolašin dura aproximadamente noventa minutos y atraviesa el cañón del Morača por dentro, con túneles que se abren sobre viaductos a cien metros sobre el río, antes de ascender a la meseta alta por una serie de curvas que hacen que la línea ferroviaria de montaña suiza parezca convencional.

Hay un tren diario. El horario no siempre es conveniente para las excursiones de un día desde la costa, pero para quien se aloja en Kolašin o en Podgorica es una manera de ver el interior que el coche no puede ofrecer: la perspectiva desde el interior del cañón, con las paredes de roca a ambos lados y el río en el fondo del precipicio, es completamente diferente a la de la carretera que discurre por el borde.

Kolašin, en resumen, es el Montenegro que el turismo costero no ha transformado todavía. Eso puede cambiar —los proyectos de desarrollo del esquí y el turismo de montaña son ambiciosos— pero por el momento el valle del Morača y el bosque de Biogradska Gora tienen una calidad que la costa ya no puede ofrecer.

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