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Abidos: los templos que el circuito estándar se salta

Abidos fue el lugar más sagrado del Antiguo Egipto: donde el dios Osiris fue enterrado, donde los faraones hacían peregrinación y donde se conservan algunos de los relieves pintados más extraordinarios que sobreviven de la antigüedad.

Por Far Guides ⏱ 5 min 4 de septiembre de 2026
Abidos: los templos que el circuito estándar se salta

Hay un azul en los relieves del Templo de Seti I en Abidos que no existe en ningún otro sitio de Egipto. Un azul lapislázuli intenso, casi vivo, que cubre los tocados de los dioses y los jeroglíficos de los muros con una saturación que hace que la vista no termine de creerlo. Los relieves de Seti I son considerados por los especialistas los más refinados del Imperio Nuevo: las figuras tienen una elegancia de línea que el taller de Ramsés II, su hijo, nunca logró igualar. Y sin embargo el Templo de Seti I recibe en un año lo que Karnak recibe en una semana.

La ciudad que fue el ombligo del mundo

Abidos (la Abdju egipcia, “la colina del símbolo”) fue durante más de 2.000 años el lugar más sagrado de todo Egipto, no por ser el más rico o el más poderoso, sino por una razón teológica fundamental: era donde estaba enterrada la cabeza de Osiris. La mitología lo explica: Osiris, el dios de los muertos y la resurrección, fue asesinado y descuartizado por su hermano Set. Su esposa Isis reunió los catorce pedazos del cuerpo. La cabeza fue a parar a Abidos. Desde ese momento, el lugar se convirtió en el destino de peregrinación más importante de Egipto.

Durante siglos, los egipcios que podían permitírselo hacían el viaje a Abidos al menos una vez en la vida. Los que no podían permitirse el viaje pagaban para que su estatua funeraria fuera depositada en la necrópolis local, para que el espíritu del difunto pudiera participar de la proximidad a Osiris en la otra vida. La necrópolis de Abidos acumula tumbas de todas las épocas, desde las tumbas reales del período Predinástico (3.100 a.C., las más antiguas de Egipto conocidas) hasta tumbas coptas medievales.

El Templo de Seti I: el monumento más infravalorado de Egipto

Seti I, padre de Ramsés II y faraón de la XIX Dinastía, construyó en Abidos en el siglo XIII a.C. uno de los templos más extraordinarios del mundo antiguo. Tiene siete santuarios en paralelo, cada uno dedicado a una deidad diferente, y sus muros están cubiertos de relieves pintados con una calidad de ejecución que ningún otro templo del Imperio Nuevo iguala.

El azul que mencionábamos al inicio. El verde de las coronas vegetales. El ocre de las carnaciones. Los colores no son restauraciones modernas: son originales, protegidos durante milenios por el sedimento que cubrió el templo cuando fue abandonado y que lo preservó hasta que los arqueólogos comenzaron a excavarlo en el siglo XIX. Los murales de Abidos son los más cercanos a lo que Karnak o el Valle de los Reyes debieron tener cuando fueron construidos.

La Lista Real de Abidos es uno de los documentos históricos más valiosos de la Egiptología. Una tablilla de piedra con los cartuchos —los nombres ovalados de los faraones— de 76 reyes anteriores a Seti I, en orden cronológico. Seti I los incluyó en el templo como gesto de piedad hacia sus predecesores y como afirmación de la legitimidad de su propia línea dinástica. La lista no es completa —faltan faraones considerados ilegítimos o indeseables, como Akhenaton o los reyes hicsos— pero es una de las fuentes primarias más importantes para la cronología del Antiguo Egipto.

El Osireion: la tumba del principio del mundo

Detrás del Templo de Seti I, semioculto bajo el nivel del suelo, está el Osireion: una estructura funeraria de granito rosa de Asuán que Seti I construyó como cenotafio simbólico de Osiris. No es una tumba real sino una representación de la tumba primordial del dios: un rectángulo de agua rodeado de bloques de granito que pueden pesar hasta 50 toneladas cada uno. El diseño imita las aguas primordiales del caos antes de la creación.

Hoy el Osireion está parcialmente inundado de agua subterránea, lo que le da una cualidad de ruina sumergida que resulta más elocuente que si estuviera seco. Es uno de los sitios más extraños y más cargados de todo el circuito nilótico.

Cómo llegar

Abidos está a 160 kilómetros al norte de Luxor y a 500 al sur de El Cairo. Los grupos organizados no lo incluyen casi nunca porque está a mitad de camino entre las dos ciudades y requiere parar, organizarse un transporte y desviarse de la autopista. La opción más práctica para el viajero independiente es un coche privado desde Luxor (2 horas) o un microbus hasta la ciudad de Sohag (a 10km de los templos), donde se puede coger un taxi local.

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