Jökulsárlón: la laguna glaciar que detuvo el tiempo
Jökulsárlón es el lago más profundo de Islandia y uno de los paisajes más fotogénicos del planeta: témpanos azules y blancos flotando hacia el mar bajo el glaciar más grande de Europa.
En 1935, cuando los primeros cartógrafos islandeses intentaron registrar con precisión la línea de costa del sureste del país, Jökulsárlón no existía. El glaciar Breiðamerkurjökull llegaba hasta la carretera, o más exactamente, hasta donde habría estado la carretera si entonces hubiera habido carretera. Lo que hoy es una laguna de 18 kilómetros cuadrados era entonces hielo sólido. El agua que hoy flota en témpanos azules hacia el mar Atlantic tenía hace noventa años la forma de un glaciar que se extendía sin interrupción desde las cumbres del Vatnajökull hasta el borde mismo del océano.
Lo que el deshielo ha construido
Jökulsárlón, literalmente “laguna del río glaciar” en islandés, es el resultado directo del retroceso del Breiðamerkurjökull, uno de los brazos del Vatnajökull: el glaciar más grande de Europa, que cubre aproximadamente el ocho por ciento de la superficie total de Islandia. La laguna empezó a formarse en la segunda mitad del siglo XX y ha crecido a un ritmo que los glaciólogos utilizan como referencia cuando buscan indicadores visibles del cambio climático. Desde los años setenta, su tamaño se ha multiplicado por cuatro. La profundidad actual supera los 250 metros, lo que la convierte en el lago más profundo de Islandia.
Los témpanos que flotan en la laguna son fragmentos del glaciar que se desprenden por un proceso llamado calving: el peso del hielo que avanza hacia el borde del lago hace que bloques enteros se separen y caigan al agua con un sonido que los guías describen como un trueno sordo. Estos bloques pueden tener el tamaño de edificios de varios pisos. Flotan durante años en la laguna, vaciándose poco a poco, mientras el viento y el agua les dan formas que ningún escultor podría planificar.
El color del hielo
El azul de algunos témpanos no es un efecto de la luz: es una propiedad óptica del hielo altamente comprimido. Cuando el hielo se forma bajo el peso de capas sucesivas de nieve durante décadas o siglos, las burbujas de aire quedan expulsadas y la estructura molecular del agua sólida absorbe la mayor parte del espectro visible excepto el azul, que refleja. El hielo más antiguo del Vatnajökull tiene alrededor de mil años: significa que el agua que está flotando en la laguna cayó como nieve en el siglo XI, antes de que existiera ninguna capital europea en su forma actual. Los témpanos blancos, por contraste, contienen aire atrapado: son hielo más joven, más poroso.
El canal y las focas
Entre la laguna y el Atlántico hay un canal de unos doscientos metros de ancho por el que el agua fluye en las dos direcciones según la marea. Los témpanos siguen este flujo hacia el océano; los que sobreviven el viaje terminan en Diamond Beach, la playa negra de basalto al otro lado de la carretera 1, donde quedan varados y se van reduciendo bajo el sol y el viento hasta desaparecer. La combinación de roca volcánica negra y bloques de hielo translúcido tiene algo de deliberado, de demasiado escenográfico para ser accidental, que hace que la primera vez que se ve resulte difícil de creer.
Las focas grises han convertido el canal y la laguna en su territorio habitual. No hay temporada específica: están presentes durante todo el año, durmiendo sobre los témpanos más planos, buceando bajo el agua oscura o simplemente mirando a los visitantes con la expresión de indiferencia benevolente que caracteriza a los pinnípedos. En los días con buena luz se pueden fotografiar desde la orilla sin necesidad de equipamiento especial.
Los tours en zodiac y lo que ofrecen
Varios operadores locales ofrecen tours en lancha neumática (zodiac) por la laguna: duran aproximadamente cuarenta minutos y cuestan alrededor de cincuenta euros por persona. La experiencia vale lo que cuesta no por las fotos que produce, aunque las produce, sino por la escala que da a los témpanos vistos desde el agua. Un bloque de hielo que desde la orilla parece razonablemente grande resulta, al acercarse en la lancha, tener la altura de una casa de tres pisos. El guía recoge trozos de hielo del agua y los pasa a los pasajeros: hielo de cien años que se deshace en la mano en dos minutos.
Cómo llegar y qué esperar
Jökulsárlón está en la Ring Road, a 370 kilómetros al este de Reikiavik: unas cuatro horas de conducción sin paradas, más si se sigue la costa sur con sus cascadas y playas negras, que es lo razonable. El camino incluye el paso bajo el volcán Eyjafjallajökull, la playa de Reynisfjara con sus columnas de basalto, y el kilómetro 202 de la Ring Road donde el campo de lava Eldhraun cubre 565 kilómetros cuadrados de la erupción del Laki de 1783, la mayor catástrofe natural de la historia islandesa.
La laguna no tiene una hora mejor que otra, aunque la luz de la tarde en verano, cuando el sol baja hacia el oeste, da a los témpanos una tonalidad que cualquier fotografía estará a punto de reproducir sin llegar a conseguirlo del todo. En invierno, con nieve en el suelo y el cielo despejado, la escena tiene una austeridad que el verano no puede igualar. Jökulsárlón no depende de la estación: es de esos lugares que funcionan siempre, en cualquier condición meteorológica, porque lo que ofrece no es un efecto de luz sino una realidad geológica en movimiento.
La guía completa de Islandia de Far Guides incluye rutas detalladas por toda la isla, mapas interactivos y toda la información práctica para organizar tu Ring Road y más.
También te puede interesar
¿Quieres la guía completa?
Todos los detalles, mapas interactivos y recomendaciones actualizadas.
Conseguir la guía de Islandia — 19,99€