Ecuador · 12 de julio de 2026

Cuenca: por qué la tercera ciudad de Ecuador podría ser la primera del viajero

Cuenca tiene Patrimonio de la Humanidad desde 1999, cuatro ríos que la atraviesan, ruinas incas en el centro y el parque nacional más espectacular y menos visitado de los Andes. Pero su argumento principal no es ninguna lista: es cómo se siente vivir en ella.

Por Far Guides 9 min de lectura
Cuenca: por qué la tercera ciudad de Ecuador podría ser la primera del viajero

Cuenca no necesita que nadie la defienda. Es la ciudad más completa de Ecuador para vivir, la más equilibrada entre escala humana y densidad cultural, la que tiene el centro histórico más coherente del país y, a treinta minutos en bus, uno de los paisajes de alta montaña más extraordinarios de los Andes. El problema de Cuenca no es que no tenga argumentos: es que la mayoría de itinerarios de Ecuador la tratan como parada de un día cuando merece quedarse una semana.

La UNESCO declaró el centro histórico de Cuenca Patrimonio de la Humanidad en 1999. Ese reconocimiento importa menos de lo que parece porque la ciudad no necesitó ese sello para ser lo que es. Lo que importa es el Tomebamba: el río que la parte en dos, cuyas orillas guardan los restos de la capital inca que existía aquí antes de que llegaran los españoles, y cuyo barranco —el barrio El Barranco— es uno de los espacios urbanos más singulares del continente.

El Tomebamba y las cuatro fundaciones de una ciudad

Cuenca se asienta sobre Tomebamba, la segunda ciudad más importante del Imperio Inca después del Cusco. Cuando llegaron los conquistadores españoles en 1547, encontraron una ciudad ya construida, con palacios, templos, acequias y sistemas de almacenamiento que los incas habían levantado sobre un asentamiento cañari previo. Los españoles fundaron su propia ciudad encima —práctica habitual en la conquista— y los restos de Tomebamba quedaron bajo las nuevas calles y edificios coloniales.

Una parte de esos restos es visible hoy en Pumapungo, el complejo arqueológico que ocupa lo que fue el centro ceremonial inca y que está, sin exageración, en el centro urbano de la ciudad moderna.

Pumapungo

Siglo XV · Gratuito

El sitio arqueológico más importante de Ecuador que no está en medio de la selva. Las ruinas del palacio real inca de Tomebamba ocupan varios manzanas en el borde del barranco del Tomebamba. Se pueden ver las estructuras de piedra de los palacios, el sistema de acequias y los andenes agrícolas. El Museo del Banco Central adjunto tiene piezas de cerámica cañari e inca y una maqueta de lo que fue la ciudad antes de la conquista. Entrada gratuita. A menudo suele estar casi vacío.

  • 📍Ubicación Calle Larga y Huayna Cápac, borde del barranco
  • Tiempo 1,5-2 h para el sitio arqueológico y el museo
  • 💰Entrada Gratuita
  • 🌅Mejor hora Mañana, antes de las 11h. La tarde tiene más calor y más grupos.

El Tomebamba no es solo el río que pasa junto a Pumapungo. Es el eje de la ciudad. Las cuatro orillas de los cuatro ríos que atraviesan Cuenca —Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara— forman el sistema hidrológico que explica por qué los cañaris eligieron este valle primero y los incas después. Cuenca está en el fondo de un cuenco (el nombre no es casualidad) rodeada de colinas, con un microclima que la hace más templada que Quito y más fresca que Guayaquil. Es, climáticamente, uno de los lugares más habitables de Ecuador.

Las dos catedrales y lo que dicen sobre la ciudad

En la Plaza Mayor de Cuenca hay dos catedrales mirándose desde los lados opuestos de la misma plaza. La historia de por qué hay dos —y la relación entre ellas— dice algo interesante sobre cómo funciona el tiempo en esta ciudad.

Catedral Nueva (Inmaculada Concepción)

Construida 1885-1975

Las cúpulas azules que aparecen en todas las fotos de Cuenca. La catedral tardó noventa años en construirse porque los planes originales eran demasiado ambiciosos para la capacidad constructiva de la época. El resultado es un edificio de proporciones enormes —que habría sido la catedral más grande de América del Sur si se hubiera completado según el plan original— con una combinación de estilos que va del románico al barroco pasando por el eclecticismo propio del siglo XIX latinoamericano. Las cúpulas revestidas de azulejos de Checoslovaquia son el elemento más reconocible. Interior amplio, austero, con una acústica notable.

La Catedral Vieja —que ahora es el Museo de Arte Religioso— está justo al lado. Fue la catedral de Cuenca durante trescientos años, hasta que se decidió construir la nueva. Es más pequeña, más oscura y más honesta en su antigüedad. Dentro guarda piezas de arte colonial quiteño que en cualquier museo europeo tendrían una sala propia. Aquí apenas hay visitantes.

El Barranco: el barrio que la ciudad guarda para sí

El Barranco es la franja de casas que cuelga sobre el río Tomebamba, entre el nivel de la Calle Larga y el nivel del río. Algunas tienen balcones que dan directamente al barranco verde; otras tienen escaleras que bajan hasta el paseo peatonal de la orilla. Es el barrio más fotogénico de Ecuador, y el que mejor mantiene la arquitectura doméstica del período republicano sin haberse convertido en una postal para turistas.

Consejo de viajero: La Calle Larga, que recorre El Barranco de este a oeste, tiene la mejor concentración de restaurantes y bares de la ciudad. Es más activa a partir de las 19h. Si llegas en fin de semana, el paseo fluvial bajo el barranco tiene vendedores de comida y grupos de música local hasta medianoche.

Los sombreros de Panamá que no son de Panamá

El nombre es uno de los malentendidos geográficos más longevos de la historia del comercio. El sombrero de Panamá —el de paja toquilla, tejido a mano, el que usan los presidentes y los turistas en todo el mundo— no viene de Panamá. Viene de Ecuador.

Más sobre el origen del nombre

El tejido de paja toquilla (Carludovica palmata) es una tradición que se remonta al siglo XVI en las provincias de Manabí y Azuay. Los sombreros ecuatorianos llegaron al istmo de Panamá durante la fiebre del oro de California (1848-1855), cuando miles de buscadores de oro los compraban en tránsito hacia California. Theodore Roosevelt fue fotografiado con uno durante la visita a las obras del Canal de Panamá en 1906. Esa fotografía se publicó en todo el mundo y el nombre "Panama hat" quedó fijado para siempre.

En 2012, la UNESCO inscribió el tejido de paja toquilla ecuatoriano en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Las mejores piezas —los sombreros "superfino" que tardan hasta seis meses en tejerse— se siguen haciendo en Cuenca y Montecristi (Manabí).

En Cuenca hay varios talleres donde se puede ver el proceso de tejido y comprar directamente. La diferencia de precio entre un sombrero de turismo (5-20$) y uno genuinamente fino (80-500$) es también la diferencia entre una artesanía de souvenir y un objeto de valor real. Los mejores talleres del centro son Homero Ortega y la Casa de los Sombreros.

Cajas: lo que hay a treinta minutos de la ciudad

El Parque Nacional El Cajas es lo que hace de Cuenca un destino excepcional incluso para quienes no se interesan particularmente por los centros históricos. Está a 30 km del centro urbano, se puede llegar en bus público por menos de un dólar, y es uno de los paisajes de páramo de alta montaña más espectaculares de los Andes.

  • 📍Distancia 30 km al oeste de Cuenca · 30-45 min en bus
  • 🏔Altitud 3.100 a 4.450 metros sobre el nivel del mar
  • 💧Lagos Más de 3.000 lagunas de origen glaciar
  • 💰Entrada $2 para turistas nacionales, $5 extranjeros
  • 🗓Mejor época Jun-ago. Fuera de temporada puede haber niebla densa.

El Cajas no es un parque de senderismo cómodo. Las rutas son largas, el terreno es irregular y la altitud —más de 4.000 metros en algunos puntos— puede ser un factor real para quien no está aclimatado. Pero quien llega con las expectativas correctas —botas impermeables, ropa de abrigo, tiempo para aclimatarse— encontrará un paisaje que no tiene equivalente fácil: un altiplano ondulado cubierto de lagunas de color turquesa y esmeralda, con una vegetación rastrera adaptada al frío y una fauna que incluye el cóndor, la pava de monte y el oso de anteojos.

El acceso más fácil desde Cuenca es el bus que sale de la terminal terrestre hacia Guayaquil: atraviesa el Cajas por la carretera principal y se puede bajar en el centro de visitantes. Para rutas largas, conviene organizar la visita desde Cuenca con un día completo.

El Cajas es de esos paisajes que no aparecen en las fotos de Ecuador y que, cuando los ves, entiendes que el problema era de las fotos.

El argumento del expatriado

Cuenca tiene una de las comunidades expatriadas más grandes de América del Sur, concentrada principalmente en jubilados norteamericanos y europeos que eligieron la ciudad por su clima, su seguridad relativa, su costo de vida y su calidad de servicios. Es un hecho sociológico que los viajeros suelen encontrar incómodo —la presencia de jubilados con pensiones en dólares tiene efectos en los alquileres locales que no son triviales— pero que también dice algo sobre la ciudad: es un lugar donde se puede vivir bien, con infraestructura de salud, cultura y gastronomía que pocas ciudades latinoamericanas de su tamaño ofrecen.

Eso no convierte Cuenca en un parque temático para extranjeros. El centro sigue siendo ecuatoriano en sus mercados, en sus procesiones religiosas, en su vida cotidiana. Pero quien quiera entender Cuenca completamente tiene que entender también esa capa.

La guía completa de Ecuador de Far Guides tiene una sección exclusiva de Cuenca con los mejores talleres de paja toquilla, las rutas del Cajas por nivel de dificultad, los mercados que la gente local usa y un itinerario de tres días que no pisa los circuitos turísticos habituales.

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